Una anécdota de cuando recién empezaba a manejar (un R 12 modelo '81). A un amigo le habia pasado, mientras estaba detenido en un semáforo y mantenía la palanca en primera, que se le cortó el cable del embrague. Esto provocó que chocara levemente con el auto de adelante (hay que sacar la patita del embrague, nena...). No pasó nada del otro mundo, excepto el tramiterío y denuncias a la policía y al seguro, los gastos varios de su radiador roto y esas cosas.
A partir de ese momento, y durante mucho, muchísimo tiempo, tuve un miedo feroz: que se me cortara el cable del embrague.
Un día (repito, después de muuuuuuuuchos meses), le comento a mi hermano (mecánico personal de mis rodados): "Ay, tengo terror de que se me corte el cable del embrague, como le pasó a R." A lo cual responde "Tarada. Tu auto no tiene cable de embrague, tiene un fierro que no se puede cortar nunca". (Bueno, sí, él es así de explícito).
Un día me puse a pensar: mientras duró mi miedo a que se me cortara el cable del embrague, me había pasado de todo: pinchaduras varias, una vez me quedé sin frenos, varias veces tuve problemas con el burro (el de arranque. No, nunca tuve que alquilar un burro para llegar al trabajo como fuera). Muchas veces llegué a casa en grúa. Pero mi miedo seguía siendo ese, y todas mis prevenciones (no pisar el pedal mientras esperaba en un semáforo, hacer revisar la caja frente al primer desperfecto) se dirigían a eso. Vale aclarar que le conté esta anécdota a mi psicólogo (al que abandoné hace mucho), quien se rió mucho. Como fuera, el tema dio para vaaaaaaarias sesiones.
¿Qué quiero decir con esto? No podemos prevenir todo con la misma energía; más bien, hay que repartirla para poder prevenir varias cosas a la vez, no olvidarnos de que son muchas las cosas que nos "hacen funcionar bien", y varias las amenazas. O sea: me da la impresión de que, mientras tenemos miedo y nos embriagamos con alcohol en gel (pedo aburrido si los hay) para evitar la Gripe A, el mosquito del dengue, al que no le damos más bola, crece, engorda y en verano nos va a morfar con salsa de Off!
Además del dengue (tal vez el mosquito murió porque un chanchito infectado le estornudó en la cara, nuuu sé, diría Ant), y mientras discutimos acerca de si los infectados son mil, diez o cien mil, el hambre mata a muchos chiquitos argentinos. De eso tampoco se habla más (tal vez no hay más hambre, en cuyo caso, creo que los medios nos lo tendrían que haber comunicado).
Y esto es sólo un ejemplo de una porteña que, aunque quiera, poco puede hacer para salir de su desinformación generalizada. Ni idea de lo que estará pasando en otras provincias (en muchas de las cuales, según leí ayer, debido a la baja concentración poblacional, la proporción de infectados NO es tan alta como en Buenos Aires, capital del universo).
¿Y si en lugar del noticiero ponemos una peli? Los chicos en casa son una linda excusa para ver muchas de dibujitos animados... (Yo ya no tengo excusas para verlas, pero si puedo, las veo igual).